Tenemos una amplía gama de fuentes informativas que nos ayudan en este proceso, pero siempre hay algunas que resultan mas o menos fiables.
Desde que tenemos internet como principal método informativo, tendemos a abandonar otras fuentes. De modo que en ocasiones desechamos otros modos de conocimiento y documentación que podrían ser muy interesantes. Este hecho podemos decir que se produce a causa de la comodidad que supone, el buscar información a través de la red, sin necesidad de desplazarnos de delante de la pantalla del ordenador. Se nos presentan numerosos navegadores, métodos de búsquedas en internet.
Pero debemos saber que no toda la información que procede de la red es fiable, de modo que debe ser comprobada antes de introducirla en cualquier texto, trabajo...
En primer lugar debemos identificar si esa información es útil para el trabajo que debo realizar, hay veces en las que vagabundeamos por internet y sin siquiera saber aquello que necesitamos buscar.
Debemos identificar al autor del documento, ya que para que la información sea fiable, este debe estar respaldado por un curriculúm que lo acredite, o organización que lo ampare. Y por último resulta imprescindible comprobar la actualización de la página, de donde hemos obtenido la información, ya que en ocasiones aparecen páginas un tanto desfasadas.
Si por el contrario se nos presentan lagunas, o cuestiones que nos dificultan la comprensión de la página, podemos dirigirnos al autor de la misma, y plantearle esas cuestiones, para que este nos solvente el problema, y por consiguiente nos ayude en el proceso de documentación.
De igual modo debemos mencionar que la información que obtenemos en distintas páginas, la debemos utilizar como un elemento complementario en la realización del trabajo, de forma que no debemos introducir el texto o la información tal y como nos aparece, esta simplemente es una aportación al que en un futuro será nuestro trabajo.

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